• Jóvenes con trabajo digno

Basta de etiquetas ¡Somos Jóvenes Oportunidad!


Pronunciamiento de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno con motivo del Día Internacional de la Juventud

10 de agosto, 2022

Las etiquetas son estigmas que niegan derechos a las personas. Son actos discriminatorios.

Hoy venimos a insistir en la urgencia de no cerrar las puertas del trabajo a las personas jóvenes. Y mucho menos, por causa de estigmas y prejuicios. Las etiquetas que descalifican a las y los jóvenes por su forma de vestir, por tener tatuajes, por su condición socioeconómica, por su edad, carecen de fundamento. Son ideas falsas, pero su efecto es real: contribuyen a cerrar las puertas a millones de jóvenes en las escuelas, en el trabajo, y a veces hasta en las familias.


Las etiquetas dañan a quienes las reciben y también a la sociedad en su conjunto: generalizan alrededor de ideas falsas y niegan derechos. Producen exclusión.

En esta conferencia de prensa, queremos hacer un llamado para cambiar la narrativa. Para dejar de calificar y etiquetar a las personas jóvenes.


Pertenecemos a una nueva generación que desde la sociedad civil busca promover los derechos de las personas jóvenes, y en especial el derecho al trabajo digno, es decir, un trabajo con remuneración suficiente, con derechos laborales, sin abusos y sin precariedad.

Somos integrantes de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, una red multisectorial que este 12 de agosto, Día de la Juventud, está celebrando 3 años de trabajo colaborativo a favor del derecho al trabajo digno para jóvenes. Es también una oportunidad para exigir respeto a nuestros derechos y para hacer frente a discursos y narrativas que nos descalifican y nos discriminan.

  • A lo largo de estos 3 años hemos difundido datos para visibilizar la exclusión y la precariedad laboral que enfrentan millones de jóvenes en todo el país y hemos hecho propuestas basadas en evidencia para cambiar esta realidad.

  • Hemos buscado el diálogo propositivo con actores del sector público y privado para hacer alianzas y sumar esfuerzos a fin de impulsar el acceso de jóvenes a trabajos dignos, con programas de formación del trabajo para participantes del programa Jóvenes Construyendo el Futuro..

  • Hemos impulsado acciones para contribuir a cambiar la cultura de contratación en México para que las personas jóvenes puedan tener una primera oportunidad para desarrollarse profesionalmente, para demostrar su potencial y tener una vida digna.



¿Cuál es el problema? Que las etiquetas discriminan y nos niegan derechos


La discriminación en México es una práctica generalizada y a veces invisible. Para muchas personas resulta normal, pero no lo es.


Hay datos de la Encuesta Nacional de Discriminación que muestran el alcance del problema:

Casi una quinta parte de la población joven, es decir el 19 %, declaramos haber tenido un incidente, donde sin razón aparente, nos han negado nuestros derechos y el 36% percibe que en el país hay poco o nada de respeto a sus derechos.


Las personas jóvenes hemos padecido discriminación identificando diversos motivos como: nuestro peso o estatura (34%), nuestra forma de vestir o arreglo personal (30%) o simplemente nuestra edad (19%).


Ser joven no es sinónimo de irresponsabilidad. Y es que la sociedad comparte prejuicios y estigmas sobre las personas jóvenes que están muy arraigados: El 40% de la población justifica llamar a la policía cuando hay jóvenes reunidos en una esquina y el 60% está de acuerdo en que la mayoría de los jóvenes son irresponsables.


Por eso decimos basta de prejuicios y etiquetas.


Me gustaría compartirles un ejemplo, hay jóvenes de Ecatepec, Tlatelolco y Monterrey nos han comentado que muchas veces prefieren no decir en una entrevista de trabajo dónde viven o sus lugares de origen pues esto ha llegado a significar que los empleadores no continúen con la entrevista y menos se interesen en sus competencias.


Sucede lo mismo cuando se presentan con el cabello pintado, tatuajes o perforaciones, elementos que forman parte de la expresión de identidad. Tienen que cubrirse los tatuajes, ocultar las perforaciones, o pintarse el cabello.


Incluso cuando logran conseguir un buen empleo, hay adultos que demuestran su poca fe en las juventudes haciendo comentarios como: “¿a poco tú ocupas este puesto? Eres muy joven para poder hacerlo”.



Estos prejuicios y etiquetas refuerzan la exclusión y precariedad laboral que enfrentan las personas jóvenes


Las personas jóvenes tienen mayores tasas de desempleo y exclusión del trabajo que los adultos. Y los que sí trabajan, la mayoría lo hacen en condiciones precarias: no tienen ingreso suficiente para lo más básico, no tienen acceso a seguridad social, y por lo tanto, tampoco acceso a servicios de salud, estancias infantiles, ahorro para el retiro, INFONAVIT y demás protecciones de la seguridad social.

Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI muestran que:


En total, hay 7 millones 634 mil jóvenes excluidos del trabajo y fuera de la escuela.

3.6 millones de personas jóvenes están desempleadas. La tasa de desempleo de las personas jóvenes es mayor que la de las personas adultas. Esto quiere decir que 19 de cada 100 jóvenes buscan empleo y no encuentran, mientras que para las personas adultas esta cifra es de 11 de cada 100.


Para las mujeres jóvenes la exclusión es aún peor. 24 de cada 100 están desempleadas, hablamos de 1.8 millones de mujeres desocupadas o totalmente disponibles para trabajar que no consiguen trabajo.


Además, hay 3.7 millones de mujeres jóvenes que ni siquiera tienen la oportunidad de salir a buscar un trabajo remunerado o continuar sus estudios por realizar tareas domésticas o de cuidados en su casa, sin remuneración.


Esto significa una cosa, a las mujeres jóvenes se les vulnera al doble o al triple: por venir de donde vienen, por ser madres y muchas veces por ser madres solteras, y por trabajar dobles o triples jornadas en muchos casos. Esto dificulta mucho más que puedan acceder a un empleo con condiciones dignas.


Por eso, nos gustaría también subrayar la necesidad de tomar en cuenta la perspectiva de género en todas las iniciativas, proyectos y políticas públicas que se desarrollen e implementen.


Muchas personas jóvenes que sí tienen un empleo remunerado carecen de condiciones de trabajo dignas. Tienen trabajos precarios, informales, sin derechos laborales.

De los 15 millones y medio de jóvenes que trabajan, 10.8 millones no tienen ingreso suficiente para lo más básico y 9.4 millones carecen de acceso a salud y seguridad social.


Esto refleja la precariedad de la oferta laboral disponible para las juventudes y la importancia de tomar acción.


Nuestro país desaprovecha en gran medida el potencial productivo de su juventud. Sólo un conjunto pequeño de jóvenes logra tener trabajos dignos, con derechos laborales y remuneración suficiente. Y para la mayoría, una vez que deja la escuela, sobre todo para quienes no concluyen el bachillerato, la realidad es la exclusión laboral o la precariedad. Esto debe cambiar.


La situación de jóvenes en las zonas rurales es aún más difícil. Hay 3.3 millones de jóvenes ocupados en estos territorios. 2.7 millones tienen trabajos informales. Casi un millón, 949 mil jóvenes en zonas rurales no perciben ingresos por su trabajo.


Cambiemos la narrativa. Basta de etiquetas que discriminan.


En este Día Internacional de la Juventud hacemos un llamado a evitar los estigmas y los calificativos denigrantes. Pero sobre todo a eliminar acciones y etiquetas que nos discriminan.


Presentamos un video con nuestra propuesta. Queremos subrayar el potencial, la capacidad, el talento, la disposición que tenemos de salir adelante y aprovechar las oportunidades que se nos presentan en el camino. Basta ya! de replicar prejuicios, etiquetas y prácticas que no nos representan. No somos ninis, mazapanes, ni generación de cristal. Somos Jóvenes Oportunidad.


Hay muchos retos, pero también mucho potencial. En México hay 32 millones de jóvenes. Tenemos mayor nivel de escolaridad que las generaciones anteriores.


Crecimos en un mundo conectado por la tecnología, abierto a la diversidad y consciente de la importancia del cuidado al medio ambiente. Somos resilientes, esto nos permite maximizar nuestro potencial ante la adversidad y el cambio.


Si bien reconocemos la lucha y las victorias laborales de generaciones anteriores, es evidente que no es suficiente porque actualmente hay más de 18 millones de jóvenes que no pueden ejercer su derecho a un trabajo digno. Por ello, les invitamos a construir con nosotras y nosotros un presente y un futuro mejor para todas y todos.


Por eso insistimos hoy que somos Jóvenes Oportunidad.



¿Qué estamos haciendo desde la Alianza para cambiar esta situación?


Estamos impulsando esta nueva narrativa sin estigmas ni etiquetas para promover el derecho al trabajo digno de las personas jóvenes.


La Alianza Jóvenes con Trabajo Digno promueve estrategias a favor de la inclusión económica de jóvenes buscando incidir en el sector privado y en las políticas públicas.

Por una parte, busca cambiar la cultura de las empresas y entidades empleadoras por medio del Decálogo para la inclusión laboral de jóvenes, que tiene 10 puntos que permiten identificar y revertir acciones discriminatorias como la exigencia de exámenes médicos, pruebas de embarazo o carta de antecedentes no penales.

O contratar jóvenes con base en la apariencia física en lugar de los méritos o las habilidades.

Por otra parte, la Alianza busca promover políticas públicas efectivas para la inserción laboral de jóvenes, especialmente aquellos en contextos adversos: con pobreza, rezago educativo y carencias sociales.


Para ello, nuestras organizaciones han establecido alianzas con actores clave para implementar programas de Formación Integral para el Trabajo que permiten a becarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro recibir capacitaciones y experiencias laborales bien diseñadas e intensivas para que desarrollen habilidades blandas, competencias digitales y técnicas alineadas a las necesidades de los empleadores.


Esta oportunidad permite transformar las posibilidades de movilidad social de jóvenes con mayores obstáculos para encontrar un trabajo digno.


Durante los próximos meses continuaremos impulsando espacios de diálogo con autoridades locales y con empresas en distintos lugares del país. Insistiremos en la necesidad de cambiar las narrativas discriminatorias y acabar con las etiquetas.


Y seguiremos impulsando programas de empleabilidad y acuerdos con empleadores para abrir mayores oportunidades a jóvenes.


Aprovechamos esta ocasión para invitar a la sociedad en su conjunto, y muy en especial a líderes de opinión, a docentes y autoridades del sistema educativo, a empleadores y directivos de empresas a romper con los estigmas y prejuicios. Les pedimos dejar atrás las etiquetas que se han atribuido a las personas jóvenes. No son ninis, ni de cristal, ni mazapanes. Son Jóvenes Oportunidad.


La discriminación afecta el ejercicio de derechos y viola la ley.


Los estigmas y etiquetas crean obstáculos para la inclusión económica equitativa de jóvenes. Levantan barreras que les impiden demostrar su potencial y talento.


Por eso, hoy pedimos también a todos Uds. que trabajan en los medios de comunicación: Basta de etiquetas que discriminan a las personas jóvenes.


En pocas palabras: no somos un problema.

Somos Jóvenes Oportunidad.


Basta de etiquetas - Pronunciamiento
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